La Fundación Comunitaria del Bajío, trabajando en el desarrollo local

La investigación realizada es parte del macro proyecto “Educación y Empleabilidad” que realiza la Fundación Comunitaria del Bajío en comunidades rurales cercanas a Castro del Rio.

La Fundación Comunitaria del Bajío (FCB) y el Instituto Irapuato presentaron los resultados de un proyecto de investigación cuyos resultados abonen al desarrollo local en comunidades rurales cercanas al parque industrial Castro del Rio, esto como parte del macro proyecto, “Educación y Empleabilidad” que opera la Fundación en 13 comunidades del estado.

Con dicho diagnóstico se busca encontrar respuestas para que haya un mejor entendimiento entre el empleado proveniente de las comunidades rurales y el empleador. Un entendimiento que se refleje en mejores condiciones de vida para quienes ya habitaban esas tierras antes de la llegada de los parques.

En entrevista, la directora general de la FCB, Adriana Cortés Jiménez, puntualizó que lo que persigue la Fundación es el desarrollo local desde una perspectiva de corresponsabilidad entre los gobiernos estatal y municipal, las empresas y las propias comunidades; aclaró que en esta coparticipación al empresario no le toca electrificar una comunidad ni arreglar los drenajes, ni arreglar los caminos entre comunidades, por ejemplo:

“…pero sí le toca dar calidad y seguridad en sus empleos; le toca motivar, ofrecer capacitación en la vida laboral, pero también para la vida personal, quiero decir que el empresario sí se puede preocupar más por la familia de su empleado”, concluyó la directora de la FCB.

El diagnóstico realizado por la Dra. Minerva Ante Lezama y por el Dr. Joel Ortega Contreras, arrojó que las personas de comunidades empleadas en el parque presentan problemas de adaptación al trabajo industrial, muestran una resistencia al desarrollo de la identidad laboral, tienen bajo desempeño laboral y les preocupa el bajo salario; perciben a las empresas como explotadoras, invasoras, separatistas y tienen un sentimiento de enojo. En suma, “las relaciones actuales de trabajo en la zona se traducen en condiciones sociales y económicas desfavorables, impedimento para el desarrollo (…) además de la incapacidad de comunicación por ambas partes”.

La investigación arrojó cuatro recomendaciones generales: 1.- Que las empresas evalúen y realicen su propio diagnóstico sobre las condiciones laborales. 2.- Fortalecer el vínculo empresas-comunidades. 3.- Implementar estrategias de intervención diferenciada para atender la problemática laboral de género. 4.- Reconstruir la cohesión social fortaleciendo las actividades recreativas, sociales, culturales y deportivas.

“Con este tipo de investigaciones, la Fundación va teniendo elementos más firmes, sólidos, que nos dan argumentos para guiar el camino hacia el desarrollo”, no mover recursos solo por mover, no se trata solamente de infraestructura, se trata de entender bien el problema y atenderlo de manera integral desde la salud, el medio ambiente, la alimentación, la percepción económica y la perspectiva de género”. En este sentido, un tema muy fuerte que está sucediendo es el cambio de rol familiar, el tema de las responsabilidades en la educación de la familia, la mujer que trabaja y cómo se integran los ingresos económicos; además, el alcoholismo, la drogadicción y el embarazo de adolescentes, atender estos temas es lo que cambia la vida”, dijo Adriana Cortés.

Por ello, para lograr realmente incidir en el desarrollo, Adriana Cortés Jiménez aseguró que la Fundación Comunitaria del Bajío se enfoca en “atender el problema de manera integral y en unir los esfuerzos de todos los sectores, las capacidades, las habilidades, los dineros, todo, para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente en las comunidades”.

Al respecto, el rector del Instituto Irapuato, Eduardo Cortés Navarro, señaló que el estudio es revelador, “se cree que  llega la empresa y ya, que por arte de magia va a mejorar, pero lleva muchas cuestiones alrededor de todo eso que no están bien entendidas desde el punto de vista de la comunidad ni desde el punto de vista de la empresa, y no se está logrando el objetivo que trae la empresa que es trabajo, hay muchos factores que están llevando a no lograrse esa relación, entonces esta investigación puede aportar mucho al gobierno, a la empresa y a la comunidad, a entender qué está sucediendo”.

Destacó la participación de la investigadora del Instituto Irapuato, la Dra. Marina González, quien hizo la investigación con la colaboración de la Dra. Minerva de la UNAM y el apoyo en campo de gente de la Fundación Comunitaria del Bajío.

Marcelino Balboa, Vice presidente de la Fundación Comunitaria del Bajío, puntualizó que esta investigación da certeza al proyecto “para saber cómo llegar a las comunidades”, ya que el trabajo de campo es pilar fundamental de la Fundación, por lo que aprovechó para invitar a estudiantes, padres de familia y profesionistas, a sumarse como voluntarios y trabajar por el bienestar de la gente y el desarrollo de las comunidades rurales.

Por su parte, Alejandro Rangel Segovia, miembro del Consejo de la FCB y especialista en materia laboral, celebró que la Fundación haya tomado este “reto con total seriedad”. Son pocas instituciones como la fundación las que impulsan la investigación, “se debería de estar haciendo por todos lados” para motivar a que empresas, representativos de trabajadores y sociedad en su conjunto, trabajen en mejorar esta situación en las comunidades.

Los resultados de este diagnóstico “nos señalan dónde está lo más crudo de la realidad, que de no atenderse se convierte en el fenómeno de la inseguridad, en el fenómeno de la disolución de la familia, de la incomprensión de la incorporación de la mujer al mundo laboral”, entre otras cosas, de ahí la importancia de hacer estudios como estos con “total seriedad”, dijo.

Algunas consideraciones metodológicas de la investigación

Se realizaron 136 encuestas a jóvenes y adolescentes de las comunidades aledañas al parque industrial Castro del Río.

Se realizaron 11 entrevistas a actores claves.

Se realizaron 5 grupos de discusión

Se realizaron 9 entrevistas a representantes de empresas.

Texto y fotografías: Uriel Cázares Chacón